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Prueba del Aston Martin Vantage V8, la BELLA por fuera y la BESTIA por dentro

¿Y si te digo que este gran turismo también puede ser un superdeportivo difícil de pilotar?

Prueba del Aston Martin Vantage V8

Imaginaos lo que se siente cuando te dicen que vas a ser el encargado de hacer la prueba del Aston Martin Vantage V8. Sí, habéis acertado: emoción, ilusión y muchas, muchas ganas. En HolyCars hemos podido probar muchos cochazos, como por ejemplo el Maserati Levante, el Ford Mustang Mach 1, el Bentley Continental GTC o incluso el Lamborghini Huracán EVO Spyder. Pero el Aston Martin tiene un no sé qué que lo convierte en un coche especial. ¡Por algo es el Safety Car de la Fórmula 1!

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Lo que está claro es que muy pocos coches han resultado ser tan brutales como el Aston Martin Vantage V8 de esta prueba. Y si hay un modelo que se ha acercado, ese ha sido el Huracán. Pero el modelo de Gaydon es mucho más sorprendente que el Lambo. Y me explico: cuando nos pusimos a los mandos del Huracán ya sabíamos a lo que nos enfrentábamos: a un superdeportivo con un diseño agresivo, motor V10 atmosférico de 640 CV y unas prestaciones de infarto.

Pero cuando nos disponíamos a realizar la prueba del Aston Martin Vantage V8 teníamos otras expectativas. Sí, es un superdeportivo muy potente, pero visto desde fuera parecía un coche más dócil que el Huracán, con un comportamiento mucho más de gran turismo. La realidad nos ha golpeado fuertemente, porque aunque se puede circular con él con todo el confort que ofrece un GT, también puede transformarse en una auténtica bestia prácticamente indomable si no tienes buenas manos. Así que dejo de enrollarme más y, si te parece, vamos con la prueba del Aston Martin Vantage V8, que por cierto ha sido posible gracias al concesionario Cars Gallery/QUADIS. ¿Estará a la altura de los mejores Aston Martin de la historia?

Prueba del Aston Martin Vantage V8

Elegancia inglesa y diseño atemporal

Fijaos en la configuración del Vantage que tenemos entre manos. ¿Un superdeportivo con el mismo color blanco que tiene una Ford Transit? Pues sí, y te aseguro que luce espectacular. Porque el color es un blanco glaciar que resulta prácticamente hipnótico, y porque en los pequeños detalles es donde está el buen gusto. Las pinzas de freno amarillas denotan que entre tanto blanco y negro hay un toque de color, y como luego veremos esa misma configuración es la que encontramos en su interior.

Prueba del Aston Martin Vantage V8

Ya te anticipo que el apartado del diseño exterior no va a ser muy largo, porque es un coche más bien pensado para ser contemplado que explicado. Sí, puedo destacar que me encanta la enorme parrilla frontal flanqueada por dos pequeños grupos ópticos, su laaaargo y esculpido capó o su ausencia de entradas de aire desproporcionadas. Incluso puedo destacar el espectacular diseño de sus llantas de 20″ o la línea elegante que describe su pequeño alerón en forma de cola de pato.

Pero insisto, este coche lo que pide es que lo mires con admiración, y que tú mismo aprecies cada detalle de diseño: las manetas enrasadas en la carrocería, la forma estilizada de la óptica trasera unida horizontalmente, el gran difusor posterior… venga va, le voy a poner una pega: a nivel estético que en la parte trasera, siendo tan gorda y contundente, haya solo un escape a cada lado no está a la altura.

Prueba del Aston Martin Vantage V8

Pero tranquilo, porque eso es algo propio del Aston Martin Vantage V8 de esta prueba, no del que se vende actualmente. El nuevo es casi idéntico pero luce cuatro salidas de escape atrás que no solo mejoran su presencia, sino que también aumentan el sonido.

Por dentro, buenos materiales y un puesto de conducción muy deportivo

Por fuera este coche es elegancia pura. Deportividad también, sí, pero todavía más elegancia. Por dentro la sensación de lujo no es tan fuerte como en otros GT ingleses porque aquí no hay tanta madera o materiales nobles, pero está a la altura de lo que se espera de un Vantage. Ya de entrada la puerta llama la atención, porque como en todo buen Aston se abre ligeramente hacia arriba. Empezamos bien.

Prueba del Aston Martin Vantage V8

Entras y te sientas, y empiezan las sorpresas. Su puesto de conducción es fantástico: cómodo y de fácil acceso, pero al mismo tiempo bajito y deportivo. En él vas bastante encajonado pero sin sufrir sensación de falta de espacio, y además frente a ti tienes un volante cuyo tacto y forma es muy bueno y una instrumentación digital que le otorga todo el protagonismo al tacómetro, para saber en todo momento en qué marcha vas, a cuántas revoluciones y a qué velocidad. Así sí.

La pantalla central no es la más grande ni tecnológica del mercado, y en el salpicadero hay muchos botones. ¿Y qué más da? Si esto fuera la prueba de un Volkswagen Golf eso sería inadmisible, pero yo no estoy aquí para ver si el botón de los elevalunas tiene un gran tacto o no, estoy aquí para conducir un superdeportivo. O para irme de viaje en él, porque antes de subir puedes haber metido el equipaje que quieras en su enorme maletero de 350 litros.

Prueba del Aston Martin Vantage V8

Sí, tan solo 30 menos que el Golf que te mencionaba antes. Ya hemos cargado las maletas, ¿no? Pues accionemos el botón que se encuentra en la parte baja del salpicadero, pulsemos el botón «D» del cambio automático (o engranemos primera si lo prefieres manual) y empecemos con la verdadera prueba del Aston Martin Vantage V8.

Motor Mercedes = éxito garantizado

Al pulsar el botón de arranque cobra vida el mismo motor V8 desarrollado por Mercedes que montan los Mercedes-AMG GT y GT-S. Tiene 4.0 litros, dos turbos y genera una potencia de 510 CV a 6.000 rpm y un par máximo de 685 Nm entre las 2.000 y las 5.000 rpm. Sin duda alguna, Mercedes ha hecho un trabajazo con el motor, que está ubicado por detrás del eje delantero y lo más bajo posible para centrar al máximo su peso.

Prueba del Aston Martin Vantage V8

Además, sus dos turbos están introducidos dentro de la bancada que genera la V de los cilindros para que el recorrido de la admisión sea más corto y haya menos lag cuando se pisa el acelerador. Vaya, que tiene la respuesta de un atmosférico y la contundencia de un turbo.

Ficha técnica Aston Martin Vantage V8
Motor V8 biturbo,  3.982 cc
Potencia 510 CV a 6.000 rpm
Par 685 Nm entre 2.000 y 5.000 rpm
Peso 1.535 kg
Aceleración 0-100 km/h 3,7 segundos
Vel. Máxima 314 km/h
Consumo 11,6 l/100 km
Emisiones CO2 264 gr CO2/km

El sonido del motor es grave y ronco, como en todo buen Aston Martin. No es tan espectacular como en algunos de sus rivales, pero hay que decir que los dos escapes que monta el modelo que hemos podido probar no suenan tan bien como los cuatro con los que se vende actualmente. Se podría decir que es un coche con un sonido atractivo pero no ensordecedor, y aunque petardee de vez en cuando tampoco es que sea un auténtico despertador para tus vecinos.

Un cambio más efectivo que contundente

Como te he dicho antes, el Aston Martin Vantage de esta prueba monta una caja automática de ocho velocidades fabricada por el especialista ZF, pero la marca británica ofrece la posibilidad de equipar este superdeportivo con un cambio manual de siete relaciones. Conducir este coche pisando el embrague tiene que ser toda una experiencia, pero de momento te puedo hablar de las sensaciones que transmite el cambio automático.

Prueba del Aston Martin Vantage V8

Sin duda, lo mejor de todo es que se ha ubicado en la parte trasera muy cerca del eje posterior, para compensar mejor los pesos y sentir los cambios de marcha más cerca del asiento. De hecho, mejor compensado no puede estar: los 1.535 kg que marca la báscula están repartidos en proporción 50:50. Eso sí, en comparación con el Lamborghini Huracán este cambio no es tan brusco, siendo este uno de esos aspectos en los que sale a relucir el enfoque GT que ha caracterizado siempre al Vantage.

Resulta curioso pedir ahora más radicalidad en el cambio, porque mi idea inicial antes de empezar esta prueba del Aston Martin Vantage V8 es que me iba a encontrar con un coche muy dócil. Sin duda, la respuesta de la caja de cambios era lo último que me pensaba que iba a parecer poco radical.

Prueba del Aston Martin Vantage V8

Prueba del Aston Martin Vantage V8: esta debería ser la definición de superdeportivo

Llegados a este punto y habiendo explicado cómo es por fuera y por dentro el coche y qué motor lleva, toca saber cómo se comporta. Lo primero que hay que destacar es que el chasis del Aston Martin Vantage V8 de esta prueba es una evolución del que usa el DB11, pero dispone de un 70% de piezas completamente nuevas.

Lo segundo que hay que destacar es que en la parte trasera se ha aumentado notablemente la rigidez. Ya no solo para soportar el peso de la caja de cambios, sino para mejorar el comportamiento general, que se muestra bastante neutro y balanceado. Vaya, que resulta relativamente fácil poder transmitir la potencia al asfalto.

Prueba del Aston Martin Vantage V8

Mención aparte merece la suspensión adaptativa, que puede adaptar su comportamiento en tan solo 20 milisegundos, a elegir entre los modos Sport, Sport+ y Track. Y lo cierto es que es impresionante cómo cambia su dureza y su respuesta. No te creas que el modo Track es como en otros coches, que por su nombre parece que esté solo pensado para correr en circuito y en realidad se puede usar en cualquier circunstancia. No, aquí el modo Track es solo para circuito. Porque en carretera abierta con curvas y/o asfalto irregular es un modo demasiado heavy, con el que el coche se mueve demasiado y es muy rebotón.

Ya no es una cuestión de comodidad, sino de seguridad. Y es que cuando circulamos por una carretera con baches, cambios de rasante y curvas mal peraltadas interesa tener algo menos de dureza en la suspensión, porque si no el Vantage nos puede dar algún que otro aviso. Y créeme que no querrás tener ningún susto sabiendo que vas con el modo más agresivo, con tracción trasera y 510 CV bajo el pedal derecho.

Prueba del Aston Martin Vantage V8

El coche perfecto para viajar o para rodar en circuito, tú eliges

Lo mejor del Aston Martin Vantage de esta prueba es que se puede adaptar a ti como un guante. Al ser un Aston Martin puede comportarse como todo un gran turismo, permitiendo a sus ocupantes rodar con comodidad, sin sobresaltos y con un maletero bien grande para afrontar viajes largos sin el más mínimo problema.

Pero si lo deseas, en cuestión de milisegundos cambia su temperamento por completo y se vuelve un coche prácticamente indomable con el que puedes sudar de lo lindo para mantenerlo dentro del asfalto. Parece mentira que el mismo coche que poco antes era casi un Bentley Continental ahora sea una bestia que te mantiene en tensión, que te avisa cada vez que abres gas casi en cualquier marcha y que parece decirte: o estás atento a la conducción o tú y yo vamos a tener un problema serio.

Prueba del Aston Martin Vantage V8

Aunque todo hay que decirlo, hacer la prueba en invierno y con temperaturas muy bajas no ayuda a que el agarre sea el mejor. Especialmente si calzas unos neumáticos de 255 mm delante y 295 mm detrás. ¡Suerte que el sistema de frenos de 400 mm delante con pinzas de seis pistones y de 360 mm detrás con pinzas de cuatro pistones nos permite parar el coche en un santiamén!

Puede que rodando al límite en circuito eches de menos los frenos cerámicos, pero en circunstancias normales y especialmente en condiciones de frío y humedad no hay nada que trabaje mejor que unos buenos discos rallados de acero, cuya rigidez es mayor que los perforados.

Prueba del Aston Martin Vantage V8

Conclusión de la prueba del Aston Martin Vantage V8

Si hay que definir este coche con una palabra, podía ser «sorpresa». Ya sabía que iba a ser un coche rápido y que su diseño era una mezcla perfecta entre elegancia y deportividad. Pero lo que no me esperaba es que pudiera convertirse en un coche tan exigente que en circunstancias normales necesite un conductor y llevado al límite necesite un piloto. No nos engañemos, sigue siendo un coche cómodo para viajar, con un buen maletero y un comportamiento agradable si así lo requerimos.

Prueba del Aston Martin Vantage V8

Pero su motor de 510 CV, su reparto de pesos perfecto, su suspensión deportiva y su chasis rígido lo convierten en un juguete muy serio si queremos divertirnos en circuito. Me han entrado ganas de recorrerme el mundo entero en este Aston. Un coche que enamora, una bestia elegante por fuera y con el carácter de un pura sangre. Espero haberme portado bien este año y que los Reyes Magos de Oriente me lo traigan. Si no, tendré que desembolsar como mínimo 178.000 euros.

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